
Después de un verano de descanso, nada mejor que volver a la cocina con una receta clásica de las que siempre triunfan: huevos con bechamel, también conocidos como huevos a la Villaroy o huevos Bilarróa.
Se trata de un plato que combina lo mejor de las croquetas con el sabor suave del huevo cocido, cubierto de una bechamel cremosa y un rebozado crujiente que conquista a grandes y pequeños.
Son perfectos como entrante, tapa o plato principal en una cena ligera. Además, la receta admite variaciones: puedes enriquecer la bechamel con jamón, pollo desmenuzado o verduras para darles tu toque personal.
Cocer los huevos:
Pon agua abundante a hervir con un poco de sal y un chorrito de vinagre (esto ayuda a que se pelen mejor). Cuece los huevos durante 8 minutos, enfríalos en agua fría y pélalos. Corta cada huevo en 2 o 3 trozos, según el tamaño.
Preparar la bechamel:
Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio.
Añade la harina y cocínala 2-3 minutos, removiendo, para que pierda el sabor a crudo.
Vierte la leche caliente de golpe (este es el truco para que no queden grumos) y remueve enérgicamente.
Cocina 5-6 minutos, hasta que espese y quede una crema lisa y homogénea.
Añade sal, pimienta blanca y un toque de nuez moscada recién rallada.
Cubrir los huevos:
Incorpora los trozos de huevo a la bechamel caliente y, con ayuda de dos cucharas, forma porciones. Colócalas en una bandeja engrasada o con papel vegetal, dejando espacio entre ellas. Deja enfriar en la nevera (o 10-15 minutos en el congelador para acelerar el proceso).
Empanar:
Pasa cada porción por harina, huevo batido y pan rallado, en ese orden. Para un rebozado más crujiente, puedes repetir el paso de huevo y pan rallado. Déjalos reposar unos minutos antes de freír para que el empanado se asiente bien.
Freír:
Calienta abundante aceite en una sartén o freidora a temperatura media-alta. Fríe los huevos a la Villaroy en tandas pequeñas, evitando que se toquen, hasta que estén dorados y crujientes por fuera.
Sácalos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir:
Coloca los huevos en una fuente, acompáñalos con un poco de perejil fresco picado y sírvelos calientes. Crujientes por fuera, suaves y cremosos por dentro: una auténtica delicia.
💡 Consejo extra: si te sobra bechamel, aprovéchala para hacer unas croquetas de bocado. Solo tienes que darle forma con un sacabolas, empanarlas y freírlas. También admite otros rellenos: jamón, verduras, pollo asado o lo que tengas a mano. ¡Un aperitivo perfecto para acompañar tus huevos a la Villaroy!
Los huevos a la Villaroy o “Bilarróa” son una variante de las clásicas croquetas, con base de bechamel y un rebozado crujiente. Una receta muy popular en España para cenas, tapas o picoteos familiares.
6
6 huevos cocidos (8 minutos en agua con sal y un chorrito de vinagre)
1 litro de leche
100 ml de aceite de oliva suave (0,4º)
100-120 g de harina
Sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto
Para empanar:
Harina
2 huevos batidos
Pan rallado
Para freír:
Aceite abundante
No te pierdas ninguna. Suscríbete a mi newsletter y te avisaré cuando tenga nuevas creaciones.
Un comentario
Buenísimo Desde Miami, Florida