Morcilla encebollada

PREPARACIÓN

Hay recetas que no necesitan presentación ni técnicas modernas.
Solo necesitan respeto, buen producto y memoria.

La morcilla de Fuenteandrino es uno de esos productos únicos que representan la cocina de pueblo, la cocina de verdad. En esta entrada te enseño dos formas tradicionales de prepararla, tal y como se hacía antiguamente en casa:
una encebollada, suave y melosa, y otra entera, crujiente por fuera y tremendamente jugosa por dentro.

Una preparación sencilla, perfecta para el invierno y para disfrutar sin prisas.

Morcilla encebollada tradicional

  1. Pocha la cebolla en juliana a fuego lento con un poco de aceite y sal.

  2. Corta la morcilla en rodajas gruesas y pásalas ligeramente por harina.

  3. Añade la morcilla a la sartén con la cebolla, dorando con cuidado.

  4. Cocina a fuego suave, tapa un par de minutos y deja que se integren los sabores.

  5. Sirve sobre la cebolla bien caliente.

Morcilla entera como se hacía antes

  1. Dora la morcilla entera en aceite templado, vuelta y vuelta.

  2. Retira del fuego y añade un vaso de agua de golpe.

  3. Tapa y deja hervir suavemente unos 5 minutos.

  4. Sirve entera o abierta, con pan abundante.

Resultado: piel crujiente y un interior extremadamente jugoso.

Consejos finales

  • Usa siempre aceite suave, no virgen extra.

  • No tengas prisa: la morcilla agradece el fuego tranquilo.

  • Acompaña con pan… mucho pan.

Número de personas

4

Ingredientes

  • 1 morcilla de Fuenteandrino (o similar, de buena calidad)

  • 2–3 cebollas grandes

  • Harina (para enharinar ligeramente)

  • Aceite de oliva suave

  • Sal

  • Agua

  • Pan (imprescindible)

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