Prepara el calabacín:
Lava los calabacines y córtalos en láminas finas con mandolina o cuchillo. Engrasa un molde de silicona con un poco de aceite y coloca las láminas en forma de abanico, cubriendo fondo y laterales.
Haz el relleno:
Pica la chalota y añádela a un bol junto con los huevos batidos, el bonito desmenuzado, los yogures, sal y pimienta.
Mezcla bien hasta obtener una masa homogénea.
Monta el pastel:
Vierte la mezcla en el molde forrado con calabacín.
Coloca por encima las rodajas de tomate, las lonchas de queso de nata y termina con la mozzarella fresca.
Cierra con calabacín:
Cubre con las láminas de calabacín que sobresalen del molde y sella bien para mantener la forma.
Hornea:
Precalienta el horno a 180 °C.
Coloca el molde en una bandeja con un poco de agua (baño maría) y hornea durante 40–50 minutos.
Deja enfriar y desmolda:
Espera unos minutos antes de desmoldar. Si lo haces en frío, conservará mejor la forma.
Sirve:
Espolvorea orégano por encima y acompaña con una ensalada fresca o unas verduras salteadas.
Si prefieres una textura más ligera, sustituye el yogur por nata o leche evaporada.
Puedes hacerlo el día anterior y recalentarlo al horno o al microondas.
Añade un toque de queso curado rallado si quieres un sabor más intenso.
Este pastel combina el sabor del bonito del norte con la suavidad del calabacín y el frescor del yogur, logrando un plato equilibrado y lleno de matices.
Ideal para comidas familiares, cenas ligeras o como receta de aprovechamiento saludable.
4
400–450 g de bonito o atún en conserva escurrido
1–2 calabacines medianos
2 yogures naturales
1 chalota o cebolleta francesa
2–3 tomates maduros
3 huevos
100 g de queso de nata (o queso cremoso)
100 g de queso mozzarella fresco
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta blanca
Orégano seco (para decorar)
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