
Calienta el aceite en una cazuela amplia.
Corta las cebollas en juliana y las zanahorias en rodajas gruesas. Añádelas al aceite caliente junto con el laurel, la cabeza de ajo entera y los granos de pimienta.
Deja que todo se poche a fuego medio durante unos minutos.
Añade el vinagre y el agua. Cocina durante 10-15 minutos más.
Prueba el escabeche y ajusta el punto de vinagre, sal o agua según el gusto y el tiempo de conservación previsto.
Añade las rodajas de bonito y deja que hierva suavemente hasta que el pescado esté cocido.
Apaga el fuego, tapa y deja enfriar. Guarda en la nevera al menos un día antes de consumir.
Cuanto más tiempo repose el escabeche, más sabor tendrá. Ideal para preparar con antelación. Sirve frío con un poco de su verdura y aliño por encima.
El secreto del escabeche está en el equilibrio entre el vinagre y el aceite. Si lo vas a consumir pronto, puedes poner más vinagre; si lo quieres conservar varios días, modera su cantidad. Y recuerda: ¡no se tira nada! Las verduras del escabeche están buenísimas como guarnición.
El escabeche es una técnica ancestral para conservar alimentos mediante vinagre, aceite y especias. Usado ya en la Edad Media, era una forma imprescindible de conservar pescados antes de que existieran frigoríficos. Hoy en día, más que una necesidad, es una delicia que aporta un sabor profundo y muy nuestro.
4
Rodajas o recortes de bonito fresco
2 cebollas grandes
1-2 zanahorias
1 cabeza de ajo
2 hojas de laurel
Pimienta negra en grano
1 vaso de aceite de oliva virgen extra
½ vaso de vinagre (ajustar al gusto)
½ vaso de agua
Sal
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