
Prepara los ingredientes:
Seca bien las zamburiñas con papel de cocina. Pica los ajos finos y corta el jamón en taquitos pequeños. Pica también el perejil fresco.
Haz el refrito:
En una sartén con abundante aceite de oliva, sofríe el ajo a fuego medio hasta que empiece a dorarse ligeramente. Añade los taquitos de jamón y deja que suelten su grasa sin que se queme el ajo.
Incorpora el perejil y retira del fuego cuando el conjunto esté dorado y aromático.
Plancha las zamburiñas:
En una sartén antiadherente o plancha bien caliente, añade unas gotas de aceite y coloca las zamburiñas (con o sin concha).
Cocínalas 1 minuto por cada lado, hasta que estén doradas por fuera pero jugosas por dentro.
Monta el plato:
Coloca las zamburiñas sobre una bandeja o en sus conchas, añade por encima una cucharadita del refrito de ajo, jamón y perejil, y un chorrito del aceite de la sartén.
Si lo deseas, espolvorea unas escamas de sal justo antes de servir.
Servir:
Sírvelas calientes, recién hechas. Son perfectas como aperitivo o como entrante en una comida especial.
Si te gusta el toque crujiente, añade un poco de pan rallado dorado sobre las zamburiñas al final.
También puedes hacerlas al horno (2-3 minutos a 200 °C), aunque la textura más jugosa se consigue a la plancha.
No te pases de cocción: la clave está en dejarlas jugosas para que mantengan su sabor a mar.
La zamburiña, típica de las costas gallegas y cántabras, es una prima pequeña de la vieira. Su carne es más fina y sabrosa, perfecta para recetas delicadas.
Esta versión con jamón serrano mezcla el sabor del mar con el toque salado de la tierra, un contraste sorprendente que convierte un plato tradicional en una tapa moderna y elegante.
4
12 zamburiñas (frescas o descongeladas, bien secas)
2–3 dientes de ajo, picados finamente
50 g de jamón serrano, en taquitos pequeños
Aceite de oliva 0,4º (unos 100 ml)
Perejil fresco, picado
Sal en escamas (opcional, al final)
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